Todo gerente de edificio lo escucha cada semana: un inquilino necesita un lugar tranquilo para una llamada o una reunión corta, y todas las salas están ocupadas. Construir otra sala significa obras, permisos y perder superficie alquilable. La mayoría de las veces la petición se cierra con un «lo siento, ahora mismo está todo reservado».
Por qué las salas de reuniones están siempre ocupadas
Una sala de reuniones convencional está pensada para una reunión, no para una llamada de quince minutos. Por eso permanece ocupada por alguien que solo necesitaba hablar con un cliente sin público delante. La segunda razón es el horario híbrido: la ocupación del edificio se ha vuelto irregular y los picos caen siempre en las mismas dos o tres horas. La superficie destinada a salas se dimensiona para la carga media, pero la petición llega en el pico.
Qué aporta la cabina al operador y qué al inquilino
Para el inquilino, la cabina convierte en un «sí» una petición que antes terminaba en negativa. Para el operador hay dos escenarios distintos, según quién pague. Primero: la cabina forma parte de los servicios del edificio y funciona como argumento en la renovación del contrato, junto al aparcamiento y el café. Segundo: la cabina está conectada a Silentbox Cloud, el inquilino abre la puerta con la aplicación y paga por el tiempo realmente utilizado. Entonces el servicio no incrementa los gastos de explotación, sino que genera un flujo de ingresos propio.
El modelo Cloud: cuando la cabina genera ingresos
Silentbox Cloud es el acceso por horas a la cabina a través de una aplicación. El operador no contrata a nadie para atenderla ni lleva un registro de reservas: la cabina se abre sola, y el control de uso y el pago se resuelven en la aplicación. Para un edificio con mucho tránsito esto significa que el equipo trabaja también en las horas en las que las salas de reuniones están vacías, mientras el inquilino paga solo por el tiempo que ha usado de verdad. El retorno depende del tránsito de su edificio, así que lo calculamos para el inmueble concreto y no a partir de medias del sector.

Por qué es más rápido que construir una sala de reuniones
La cabina llega terminada. Instalar una Solo lleva alrededor de dos horas, sin obras, polvo, permisos ni interrupciones en el funcionamiento del edificio. No hay que integrarla en el proyecto de ventilación: su ventilación propia aporta 250–600 m³/h, y la iluminación y los enchufes ya vienen dentro. Si un inquilino cambia de planta o el operador reforma el vestíbulo, la cabina se traslada, a diferencia de un tabique construido.
Qué modelo elegir para un centro de negocios
Lo decide el escenario, no la superficie. Para llamadas y videorreuniones cortas en el vestíbulo o en la zona de coworking basta una Solo. Para entrevistas, reuniones con clientes y conversaciones que no deben salir de la cabina hace falta una Duet. Si el edificio alquila oficinas pequeñas sin sala propia, una Quartet cubre una reunión de equipo completa.
- Solo — 1 persona, aislamiento de 35 dB (Premium): llamadas, sesiones de concentración y videorreuniones en el vestíbulo o la zona de coworking
- Duet — 2 personas: entrevistas, reuniones con clientes, conversaciones confidenciales
- Quartet — 4 personas: una sala de reuniones completa para inquilinos que no tienen la suya
- La conexión a Cloud está disponible para cualquier modelo: acceso con la aplicación, pago por horas y funcionamiento sin personal
Por dónde empezar
El orden práctico es este: contar cuántas veces por semana los inquilinos piden una sala tranquila y en qué horas. Esas dos cifras determinan tanto el número de cabinas como si tiene sentido el modelo Cloud. Después, elegir el sitio: la cabina solo necesita un suelo nivelado y un enchufe. Prepararemos una visualización 3D en su espacio y un presupuesto con entrega incluida, para que la decisión se tome con las cifras de su inmueble.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta un permiso para instalar una cabina en un centro de negocios?
No. Una cabina es mobiliario, no una construcción: no se ancla a las paredes ni interviene en las instalaciones del edificio, así que no se necesita licencia de obra ni aprobación de cambio de distribución. Basta con acordar la ubicación con la gestora, igual que con cualquier mueble grande.
¿Quién paga la cabina, el operador o el inquilino?
Ambos casos funcionan. Si la cabina forma parte de los servicios del edificio, la compra el operador y el coste se refleja en la renta. En el modelo Cloud, el operador la instala y recibe el pago por horas de los usuarios. El inquilino también puede comprarla para su planta y llevársela al mudarse.
¿Qué pasa con la cabina cuando cambia el inquilino?
La cabina se queda y sirve al siguiente inquilino: no forma parte de una reforma que haya que repetir. Si hace falta, se desmonta y se traslada a otra planta; desmontarla lleva aproximadamente lo mismo que instalarla.
¿Cuántas cabinas necesita una planta?
La referencia del sector es una cabina por cada 8–10 puestos y una de equipo por cada 15–20. Es más práctico contar desde la demanda: cuántas veces por semana los inquilinos piden una sala tranquila y a cuántos hay que decirles que no. Ese número se ajusta mejor porque refleja su propia cartera de inquilinos.
¿La cabina puede convertirse en fuente de ruido?
La ventilación funciona más silenciosa que el nivel de fondo de la oficina, así que la cabina no se oye ni por dentro ni por fuera. El aislamiento está certificado según ISO 11957 — 35 dB en Premium: a un metro de la cabina no se entiende la conversación.









